Internas del PSUV el 8 de agosto: ¿y después qué?. Por: Yldefonso Finol

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I
Lo deseable: el triunfo de las mejores opciones, la reconciliación de adversarios, y la unidad monolítica de la militancia chavista para ganar bien el 21 de noviembre.
Lo indeseable: que las rencillas y chismorreos en los sectores más atrasados ideológicamente traigan deserciones y hasta traiciones en algunas localidades.
Lo previsible: en el caso del Zulia la victoria de Omar Prieto será contundente, así como las de Dirwings Arrieta en San Francisco, Willy Casanova en Maracaibo y Leonidas González en Lagunillas, igual la mayoría de aspirantes que van en llave con Omar.
Lo esperado: que quienes no salieron favorecidos acepten los resultados y se sumen inmediatamente a la campaña para el 21 de noviembre.
Lo “inesperado”: que el sector minoritario que basó su aspiración en ataques a la gestión de Omar, con los mismos argumentos con que la oposición ataca al Presidente Maduro, juegue a perder el Zulia en pactos secretos (o abiertos) con la derecha.


II
Enseñanzas de la Historia Bolivariana
El Libertador fue un enfático y reiterativo defensor de la unidad de los patriotas: “La unidad en la guerra es la primera ventaja”, decía Bolívar basándose en el estudio de los antiguos teóricos del arte bélico
Sabía que “La opresión está reunida en masa, bajo un solo estandarte, y si la Libertad se dispersa no puede haber combate”, como nos ha tocado en la actualidad enfrentar la transnacional antibolivariana que encabezan Estados Unidos y la Unión Europea contra nuestro proyecto de nación soberana.
Luchó toda la vida por la unidad del movimiento independentista, hasta llegarse a sacrificar por ello: “La unidad lo hace todo y, por lo mismo, debemos conservar este precioso principio”.
Tales convicciones políticas las extendió a los sentimientos de camaradería: “La amistad es el único vínculo que corresponde a hermanos de armas, de empresas y de opinión”.
Y fue más allá en la valoración más sublime de la lealtad, el amor, la fraternidad: “La amistad es más fuerte que la fortuna”, “La amistad es mi pasión”, “La amistad es preferible a la gloria”.
Por eso aborreció los malos espíritus, los mezquinos, los impíos. : “La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer”.
Y sufrió como el que más los empellones de esos elementos envidiosos y arribistas como Santander, Obando, Riva Agüero, entre otros: “La traición es demasiado vil para que entre en el corazón de un gran hombre”, dijo en carta a Páez el 1º de enero de 1827.
En cambio a su más leal compañero, General en Jefe Rafael Urdaneta, le confirmaba en cada mensaje sus juramentos de los primeros días de la revolución: “Mucho ha que nuestra divisa ha sido triunfar o morir”, desde Purificación el 1º de enero de 1829.


III
El primer factor fundamental de la guerra según Sun Tzu es la doctrina. Afirma que “La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro”.
Sin duda, la Doctrina Bolivariana nos mantiene firmes en medio de las dificultades. Es éste uno de los grandes aciertos del Comandante Chávez: haber rescatado el bolivarianismo como pensamiento nacional emancipador.
El 9 de agosto, sigamos el ejemplo de Bolívar y Urdaneta: leales siempre.

Yldefonso Finol